Siempre me he tenido por alguien que es capaz de ver el interior de las personas y me he jactado siempre de que , en contadas ocasiones, me he equivocado sobre mi primera impresion respecto a la gente e incluso en esos casos, al final, despues de dar mi brazo a torcer, mi primera impresion era la acertada, pues bien... despues de 41 años he descubierto que hay gente que me desconcierta.... bueno... no hay mas que una persona que me desconcierta. No me gusta que mi rayos x no me sirvan de brujula y me siento indefensa por que no se que actitud tomar... despues de hablar conmigo misma, he llegado a la conclusion que debo tomar esa conducta tan masculina de cuando no sepas que hacer no hagas nada... pero tomarla sigue siendo tan pesimo como no hacerlo ya que mi desconcierto pervive en mi y me domina.

Me gusta mi mundo tranquilo, he vivido feliz aparcando muchas cosas con las que he vivido en otras decadas de mi vida y que no he necesitado y de hecho no necesito en mi cuarta decada de vida, valoro las cosas sencillas, aunque eso me haga ser mucho menos intrepida y menos arriesgada, pero yo adoro la quietud de la paz mental, eso de poder salvaguardar lo que eres de las agresiones de la vida y proteger tu intimidad y tu valor personal, asi como tu espiritualidad y lo que realmente eres... por eso no quiero este desconcierto... me siento indefensa, me siento observada y me siento fragil, eso son tres cosas que detesto, por que solo yo me he defendido al no tener defensor que me protegiera, por ello siempre me he considerado una mujer fuerte e independiente, capaz de dirigir sus dias sin la mediacion de nadie y no se como actuar ante la proteccion inesperada y no deseada de nadie, ya que me hace sentirme debil y eso rompe los esquemas de mi mundo y no lo soporto.

Siempre hay un momento en la vida que te hace replantearte las cosas, un caso que mueve todo el sistema, una piedra tirada al estanque de tu calma que rompe en miles de ondas la superficie de tu mundo, siempre hay un momento de ceguera que hace que tu instinto se pierda y tengas que desarrollar nuevos instintos con los que seguir adelante... tendre que hacer reajustes para encontar de nuevo el norte y no volver a perderme dentro de mi esquema de vida... aunque no dejo de recordar que la guerra es la madre de todas las cosas y la quietud nunca implica cambios.

1 comentario:

Neogéminis dijo...

Leo, me alegra que podamos retomar nuestro contacto bloguero.
Creo que en cada etapa de la vida vamos aprendiendo a enfrentar los problemas de distinta forme, más o menos sosegados, más o menos intransigentes, pero lo que no cambia es nuestra autenticidad a la hora de asumir los conflictos y las responsabilidades. Si uno es honesto, honesto será por siempre, pese a la fortaleza o a la vulnerabilidad que sienta al relacionarse frente a los demás.

Te mando un fuerte abrazo.