Brindo por ella y para que siempre me acompañe

Estoy aquí deseando que pase el 2010, el peor año de mi vida.Una pesadilla de las malas,de esas en la que te despiertas y la pesadilla es la vida misma.
Ganas de retomar el 2011 y poder sentir, aunque sea un pellizco de alegría y acordarme de sus risas y no de su cuerpo yacente,que su espíritu y su angel no me abandonen nunca y recordar,¡siempre recordando¡,pero con alegría de lo vivido junto a ella y sentir esa brisa en mi pescuezo, ese escalofrio que avisa de que ella está ahí a mi lado, siempre, con sus broncas y sus halagos y poco a poco llegar a sentir más calma y no ese desasosiego que me atenaza en el pecho y que me impide respirar con normalidad,porque hasta hacerlo es un sufrimiento.
Un millón de palabras no pueden hacer que vuelvas.
Lo sé, porque lo he intentado.
Tampoco un millón de lagrimas.
Lo sé porque he llorado hasta no poder más

Este año no tengo espíritu navideño, es cierto, casi me pesa que lleguen estas fiestas, en lugar de ser un momento de recogimiento, de intimidad, no siento alegria en comprar complusivamente, es más ... me pesa.

Pero hay que hacer de tripas corazon y tirar para delante, hay que currar mas de lo que te pertenece y afrontar lo que no quieres, y sobre todo hay que esforzarse en sentir algo que es forzado, siempre he sido feliz con lo espóntaneo, con una reunión que es agradable, con un momento que se encuentra sin que se espere, pero de la misma manera, me revelo ante lo impuesto, ante las risas de carton piedra y la cara de sonrisa impostada, de agrado a ultranza, de negarme a mi misma, porque da la sensación que si no sigues la hipocresía de este momento eres un ser contranatura, una paria, una antisocial, sin embargo para muchas personas, mas de las que creemos, estas fechas suponen un quebradero de cabeza, una grieta en su vida, un estigma insoportable y es que en verdad que celebramos? se podria decir que por lo menos una vez en el año se cena juntos, pero es que yo como muchas veces en el año con la gente a la que amo, se podria decir que por lo menos una vez en el año se puede dar un capricho, pero es que eso depende de lo que para cada cual sea un capricho, por que para mi gastar por que toca, consumir por que toca, engordar por que toca, me parece mas estupidez que capricho.

Me he vuelto mas intransigente con la glilipollez y el borreguismo, me descubro cada día mas ferrea con el camino trazado por los demás, cada vez es más costoso soportar estos dias,cada vez es más pesado pasarlos y cada vez es más absurda la respuesta a la pregunta que todo el mundo se haria frente a una fiesta que no es otra que la de que celebramos...qué celebramos??... la respuesta no es sincera y es vacua, la respuesta es pesada, imperativa e ilusa... celebramos porque seria feo no hacerlo.

No a la censura. No a la Ley Sinde. No al cierre de webs.

AYÚDANOS A SEGUIR TEJIENDO

Discúlpanos si no es esta página lo que querías leer este domingo. Seguramente vienes de otra página de Internet donde esperabas encontrar algo muy distinto. Si así lo deseas, puedes dejar de leer ahora mismo, pero nos gustaría explicarte por qué hoy han cerrado algunas webs. Si el próximo martes 21 de diciembre algunos políticos deciden aprobar la Ley Sinde, la Internet en español que hemos conocido cambiará para siempre, y miles de páginas podrán ser cerradas desde el poder.

A lo largo del último año, en esta página se ha publicado mucha información sobre la Ley Sinde, un proyecto de censura de Internet escondido dentro del proyecto de Ley de Economía Sostenible. Te invitamos a ver los vídeos, a escuchar, a leer y a reflexionar. Cuando te hayas informado acerca del peligro para las libertades que representa la Ley Sinde, no te quedes sentado. Sal a la calle y explícaselo a todas aquellas personas que conozcas, muy especialmente a aquellas que viven desconectadas de Internet.

La Ley Sinde no nace de la voluntad del pueblo español, sino que es una imposición extranjera. La embajada de Estados Unidos ha presionado a nuestro gobierno para aprobarla, pisoteando nuestra soberanía nacional. Quieren una Internet sumisa y controlable, que sea útil para convencer a la población, como los restantes medios de comunicación controlados desde el poder. No quieren que la gente comparta información, no quieren que sepamos quién mueve realmente los hilos, no quieren que sepamos cómo se enriquecen empobreciendo al resto de la población. Quieren una red esclava desde la que vendernos su visión del mundo.

Hubo una vez un hombre que creyó en la paz y en la libertad, y que murió asesinado. Se llamaba Mohandas Karamchand Gandhi, y se enfrentó a un imperio con una primitiva herramienta: su rueca de hilar. Pronunció estas palabras: "Si trescientos millones de personas hilaran una vez por día, no porque un Hitler se lo ordenara, sino porque se inspiraran en el mismo ideal, tendríamos una unidad de propósitos suficiente para alcanzar la independencia."

Mucho más de trescientos millones de personas están tejiendo cada día esta inmensa red de intercambio de conocimiento que se llama Internet. Millones y millones de personas compartimos información a través de redes abiertas. Hemos creado una cultura y tenemos un objetivo común y universal. Todo eso puede cambiar a partir del próximo martes. La Ley Sinde es una tijera que permite cortar los hilos que mantienen viva Internet, una red que debe seguir siendo libre y neutral, como instrumento de progreso, paz y libertad.

Ayúdanos a seguir tejiendo. Sal a la calle, explícaselo a tus vecinos, a tus amigos, a tus compañeros de trabajo. Y discúlpanos por haberte estropeado este domingo, pero lo hacemos para que puedas disfrutar en libertad del resto de tus domingos. Muchas gracias.


Hay mas en la fuente: http://www.noalcierredewebs.com/


Quiero volver a trabajar, me gusta muchisimo estar activa y ya llevo varios años sin hacer nada, lo cierto es que la vida de ama de casa es muy aburrida y muy monótona, haces y deshacen las cosas día a día, sea el día de la semana que sea, eso me vuelve loca, porque es como esperar que termine de tejerse el sudario de Ulises, simplemente es algo inconcluso.

A mí me gusta ganarme la vida, ser independiente, contar con mi propio dinero,no sólo del Estado y hacer cosas distintas, enfrentarme a retos y ganarles el pulso, me gusta la actividad, el ir y venir y esa sensación de no poder llegar a tiempo a las cosas, eso es lo que me pierde, bueno eso y la gente, ahora vivo una vida fácil y comoda, pero me siento mantenida a pesar de no parar de currar ni un solo momento.

Es ese puñetero tiquiti mio, ese que me dice que vivo menos estando aqui, ejerciendo el papel de madre es como si me cortaran las alas y yo sintiese que podría vivir más, que podria hacer algo más con mis días y que el viento se lleva esas posiblidades de crecer, que quizás, sólo esten en mi mente.


Hacen falta cinco cumplidos para resarcir un insulto
por Eduard Punset
Científicamente se ha demostrado que son necesarios cinco cumplidos seguidos para borrar las huellas perversas de un insulto. Los que tienen la manía de contradecir siempre al que está delante no gozan de tiempo material para paliar el efecto perverso de su ánimo contradictor.

¿Cómo podemos aplicar en la vida cotidiana los resultados de este hallazgo experimental? ¿Cómo podemos coadyuvar a que la ciencia penetre en la cultura popular? Es evidente que los experimentos efectuados sobre los méritos relativos del cumplido y de la anatema del contrario pueden ayudar a mejorar la vida en común de la pareja. O, simplemente, a sacar las conclusiones pertinentes que pongan fin a la ansiedad generada en el contexto de esa convivencia.

Anuncio de la Juvenile Protective Association en una campaña para generar conciencia sobre las profundas heridas psicológicas que deja el abuso verbal. (Fuente: Delyrarte.)
La primera conclusión que se desprende de los experimentos sobre los efectos de la contrariedad provocada por el discurso agresivo se aplica a la pareja y a todas las demás situaciones que puedan contemplarse como la vida en sociedad o la política. Antes de decirle a alguien: “Te equivocas de cabo a rabo, como siempre”, habría que pensárselo dos veces.
El efecto de la palabra desabrida es más perverso que la propia sucesión de hechos. El impacto del lenguaje es sorprendentemente duradero. Es muy fácil constatar con los niños de tres o cuatro años los efectos indelebles de aprehender una palabra por escrito, de captar su significado plasmado mediante letras. Una actitud perversa la pueden imaginar con un dibujo sencillo –de un chimpancé empujando a otro al río o de una persona soltando una piel de plátano en la baldosa que está a punto de pisar un anciano–, pero en cuanto un niño ha aprendido a escribir “perverso” le quedará grabada para siempre esa palabra. El poder de la palabra escrita en los humanos supera todo lo imaginable. No me pregunten por qué.
Tal vez la palabra escrita –se empezó a practicar hace unos tres o cuatro mil años– comportaba una dosis de compromiso que nunca tuvo la palabra hablada, aunque lo pretendía: “Te doy mi palabra”, se dice. Los acuerdos contractuales son de fiar cuando se explicitan mediante un texto escrito y es recurriendo a su constancia cuando se pueden exigir comportamientos anticipados.
Lo que estamos descubriendo –ahora que científicos como el psicólogo Richard Wiseman se adentran en ello– es lo que le pasa a la gente por dentro cuando se comporta de una manera determinada. Más de un lector se preguntará, por supuesto: “¿Es posible que durante miles de años hayamos prodigado menos cumplidos que acusaciones, sin saber que estábamos destruyendo la convivencia de una pareja o de una sociedad?”. Ahora resulta que, después de años investigando las causas de la ruptura de una pareja, el porcentaje de las que desaparecen es mucho mayor cuando uno de los miembros es extremadamente tacaño en los cumplidos, costándole horrores admitir: “¡Qué razón tienes, amor mío!”.
Que conste que los mismos experimentos están haciendo aflorar una sospecha centenaria. No sirve de nada mentir y buscar maneras alambicadas de hacer creer al otro que compartimos su criterio, estando a años luz de hacerlo. Cuando los consultores de parejas problemáticas o en vilo aconsejan mayor recato, fórmulas envolventes que disfracen la situación real o sobreentendimientos subliminales, no consiguen engañar a nadie.
Siendo eso así, resulta inevitable preguntarse por los efectos sociales de que la mitad de la población esté siempre imputando al resto razones infundadas, taimadas, perversas, interesadas para explicar su comportamiento. Será muy difícil no sacar la conclusión de que esas palabras calan hondo en la mente colectiva y acaban dividiendo en dos partes irreconciliables a la sociedad.