Suenas.
Retumbas en mi cabeza
y en todas las paredes
que me atrapan.
De tu piel sale toda la música,
por eso suenas.
Suenas cuando estás durmiendo
y sólo yo sé
que nadie sabe nada.
Suenas en mi nuca,
en mis piernas,
en lo que se ve a través de la ventana.

Suenas cuando sonríes
y yo lo siento.
Suenas a la mejor canción,
a lo más insuperable.
Suenas a aquel chico,
en aquel lugar.

Sólo un amago.

Eres de esa clase de chicos
a los que jamás dejaría.
Jamás dejaría escapar
ni regresar.
Eres de esa clase de personas
a las que sólo una mirada,
sólo un beso.

Suenas bien,
aun cuando nos desafían.
Siempre querré aprender a tocar
todas las cuerdas
donde estás enredado.
Imagínate que mis manos
son notas,
que puedo crear música
dentro
de la música.
Suenas a besos al mediodía.
A rayitos de sol en invierno,
a febrero.
Suenas a pompas de chicle,
a nubes.
Suenas a suerte y a casualidad.
Suenas a intenso,
a que todo es un intento de llegar
a la mitad de todo esto.

No lo conseguirán.
Así que nos reímos
a golpe de rizo,
de momentos.
Tú estás un jueves en mi cama,
yo lo considero locura.
Mirar el reloj es una pérdida de tiempo,
así que procuro cuidarte mucho
hasta que la luz del sol nos diga
que paremos porque el mundo
se está muriendo de envidia.
Porque el mundo se está quedando sin fuerzas.

La tienes tú en cada pupila,
en cada mirada.
Cómo es posible que me pares el corazón
si eres tú la única razón

Me suenas a jueves,
al frío,
a narices rojas.
Me suenas a espaldas,
a arañazos,
a vida.

Suenas a verso.